El chico no era solo su amante.
Era el único heredero de toda su fortuna.
Durante meses, la anciana lo había estado preparando en secreto… enseñándole cómo manejar su imperio.
Pero el día que la noticia salió a la luz…
la familia de la mujer apareció furiosa en la mansión.
Entonces la anciana dijo algo que dejó a todos en silencio:
“No lo elegí por amor…
lo elegí porque él es el único que conoce mi secreto.”
Y cuando el chico levantó la manga de su camisa…
todos vieron el mismo tatuaje antiguo que la anciana tenía escondido en su brazo.